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Iniciativa de Diálogo Transatlántico Ciudades Fuertes: Diez conclusiones y recomendaciones clave

Última actualización:
10/07/2025
Fecha de publicación:
20/01/2023
Tipo de contenido:

En octubre de 2021, con el apoyo del Departamento de Estado de EEUU, la Red de Ciudades Fuertes puso en marcha una Iniciativa de Diálogo Transatlántico para reforzar la cooperación entre alcaldes, gobiernos locales y profesionales de toda Europa y Norteamérica en la prevención del odio, el extremismo y la polarización, y en la salvaguarda de la democracia local. A partir de los talleres celebrados en Bratislava, Bruselas, Denver y Helsinki, del trabajo de profundización realizado con ciudades de Eslovaquia y de los actos culminantes celebrados en La Haya y Nueva York, nos complace compartir Diez Conclusiones y Recomendaciones Clave extraídas de las experiencias y perspectivas de los líderes y profesionales locales a la hora de abordar estos retos.

1. El contexto de las ciudades norteamericanas y europeas es diferente, pero los motores del odio y el extremismo, incluidos los crecientes niveles de polarización, son similares. En ambos casos, los individuos se enfrentan a una variedad de motivaciones e ideologías, o las extraen de forma selectiva, en lugar de estar motivados por una ideología única y distinta. Esto tiene implicaciones para las políticas y programas de prevención a nivel urbano.

2. Las ciudades han identificado como amenazas/retos más urgentes para la cohesión social el odio (incluido el basado en la etnia, la raza, la identidad, el antisemitismo), los movimientos de extrema derecha, la des/información y la polarización política. Con demasiada frecuencia, los marcos políticos y la asignación de recursos no están en consonancia con el panorama actual de amenazas y realidades a nivel local.

3. Los alcaldes y los gobiernos locales son los primeros en sentir y afrontar las tensiones en la comunidad, ya sean alimentadas por discursos de odio, sentimientos antigubernamentales, antisemitas, antimigrantes o antimujeres. Aunque las ciudades no siempre pueden influir en la aparición de estas tendencias, sí pueden trabajar para construir comunidades fuertes y resistentes, que dificulten el arraigo del odio y el extremismo.

4. Los alcaldes y los municipios están más cerca del terreno y de las comunidades a las que representan y sirven. Sus voces, perspectivas y experiencias son esenciales para la elaboración de políticas eficaces a escala nacional, regional e internacional.

5. Aunque las ciudades pueden contemplar estas cuestiones desde diferentes ópticas -desde el extremismo violento, el odio, la prevención de la delincuencia o la violencia, o la cohesión social-, tienen mucho que aprender unas de otras.

6. Las ciudades de ambos lados del Atlántico reconocen la necesidad de:

7. Existe un amplio acuerdo en que la prevención es más eficaz y sostenible cuando es de naturaleza multipartita y de enfoque colaborativo. Recurrir a distintos profesionales, nuevas perspectivas y experiencias variadas garantiza que los marcos de prevención sigan respondiendo a la evolución de las tendencias y las dinámicas comunitarias. Las profesiones implicadas en un programa o caso concreto variarán en función del contexto y de lo «avanzado» que esté. Las partes implicadas dependerán probablemente de cuáles sean las de mayor confianza para la persona afectada y su familia.

8. Hay importantes lecciones que aprender de los alcaldes y municipios de Europa y Norteamérica que han dirigido a sus comunidades durante los atentados. Compartir las experiencias de los alcaldes puede garantizar que otros alcaldes y ciudades estén bien preparados: desde los puntos de decisión clave hasta los mensajes, los retos a los que se enfrentan y las relaciones y socios que pueden desempeñar papeles clave para mantener la cohesión social mientras las comunidades sufren y se recuperan.

9. El liderazgo del alcalde desempeña un papel clave tanto en la prevención como en la respuesta. Por ejemplo, los alcaldes pueden ser útiles:

10. El poder y el potencial de las ciudades que se unen para afrontar estos retos, en comparación con las ciudades que actúan de forma aislada, es grande: los alcaldes quieren compartir y aprender unos de otros, pero deben hacerlo no sólo después de un atentado violento, cuando los focos están puestos en su ciudad, sino antes de que se produzca un atentado.