arrow-circle arrow-down-basicarrow-down arrow-left-small arrow-left arrow-right-small arrow-right arrow-up arrow closefacebooklinkedinsearch twittervideo-icon

Una hoja de ruta en diez pasos para mejorar el apoyo municipal a los programas comunitarios contra el odio y el extremismo

Fecha de publicación:
13/06/2023
Tipo de contenido:
Comparte:

— 3 minutos tiempo de lectura

En Europa y Norteamérica, el odio, el extremismo y la polarización han salido de los márgenes y han entrado en la corriente política dominante. Los crecientes niveles de desinformación y teorías conspirativas han contribuido a aumentar el sentimiento antisistema, han intensificado las tensiones y divisiones locales y han socavado los valores y las instituciones democráticas.

Asumidas las dimensiones de seguridad de estas amenazas, numerosos gobiernos centrales están siguiendo el modelo tradicional «de arriba abajo» que ha caracterizado su respuesta a las amenazas extremistas y terroristas durante las dos últimas décadas. Sin embargo, para hacer frente de forma eficaz y sostenible a las amenazas actuales se requiere más que nunca un enfoque «ascendente», con una mayor atención a la creación de resiliencia frente a la radicalización a nivel local.

La Red de Ciudades Fuertes apoya a las autoridades locales, los profesionales y las organizaciones de la sociedad civil1 (OSC) para que compartan buenas prácticas y aprovechen el papel fundamental y a menudo infrautilizado que desempeñan los agentes locales en la prevención y respuesta a una amenaza cada vez más hibridada e hiperlocal.

Aunque estos retos se manifiestan de forma diferente en las distintas ciudades, los gobiernos y las comunidades locales son los primeros en sentir y afrontar las tensiones sobre el terreno. Las ciudades no siempre pueden influir en la aparición de estas tendencias, pero pueden trabajar para construir comunidades fuertes y resistentes, que dificulten el arraigo del odio y el extremismo. Para maximizar el impacto, esto debe hacerse en cooperación con las OSC comunitarias, y a menudo debe estar dirigido por ellas. Por su parte, las ciudades deben garantizar que estos grupos dispongan del espacio, los recursos y las capacidades para aprovechar sus ventajas comparativas en materia de prevención. Cuando las ciudades desempeñan un papel activo facilitando la participación de las organizaciones de base y coordinándose con ellas, estas partes interesadas no sólo pueden ayudar a garantizar que los gobiernos locales conozcan las necesidades de sus residentes y respondan a ellas, sino que pueden promover conexiones duraderas y la confianza entre los gobiernos locales y las comunidades.

El apoyo a las OSC locales no debe limitarse a las organizaciones bien establecidas y a las que ya tienen relaciones con el gobierno. Por el contrario, también debería dirigirse a grupos de base más pequeños que quizá no tengan la presencia pública de sus homólogos más grandes, pero que cuentan con las redes locales dinámicas, las capacidades y la credibilidad necesarias para diseñar y ofrecer una programación hiperlocal impactante. Fundamentalmente, el apoyo debe llegar a las OSC de todos los niveles que tengan las capacidades pertinentes relacionadas con la prevención para marcar una diferencia positiva, y no debe excluirse a ningún socio potencial por motivos políticos, por ejemplo, cuando hayan sido críticos con el gobierno. Las asociaciones deben defender los valores de democracia, transparencia e integridad, no contravenirlos.

Una de las conclusiones de la actual Iniciativa de Diálogo Transatlántico Ciudades Fuertes es que las ciudades no sólo deben considerar a las organizaciones de base comunitaria como socios en la prevención, sino que también deben invertir tanto en establecer relaciones a largo plazo con ellas como en ayudarlas a desarrollar sus capacidades técnicas e institucionales. Ciudades Fuertes reconoce que la capacidad de los gobiernos locales para apoyar a las organizaciones de base comunitaria, incluso mediante la concesión de pequeñas subvenciones, formación y oportunidades de trabajo en red, variará de una ciudad a otra según el país. Pero a pesar de ello, hay muchas organizaciones con un gran alcance y credibilidad en las comunidades, cuyo potencial de prevención podría ampliarse con el acceso a la financiación y las asociaciones que puede aportar la mejora de los procesos, la gobernanza y los sistemas institucionales y organizativos. Ya se trate de comprender mejor los mecanismos de financiación, de recibir formación básica sobre gobernanza o prácticas contables, o simplemente de tener los lazos institucionales con las ciudades para demostrar un enfoque de colaboración, hay medidas prácticas que pueden adoptarse para situar mejor a estos socios fundamentales.